“También morimos incesantemente”

Georges Bataille

Notas  extraídas de Superviviencia de las luciérnagas  (G. Didi-Huberman)

Es un tiempo en que los consejeros pérfidos se encuentran en plena gloria luminosa, mientras que los resistentes de todas clases, activos o pasivos, se transforman en huidizas luciérnagas tratando de hacerse tan discretos como sea posible mientras continúan emitiendo sus señales. (pag.12)

Toda la obra literaria, cinematográfica e incluso política de Pasolini parece atravesada por semejantes momentos de excepción en los que los seres humanos se vuelven luciérnagas -seres luminescentes, danzantes, erráticos, inaprehensibles y, como tales, resistentes ante nuestra mirada maravillada. (pag.16)

 La cuestión de las luciérnagas sería, pues, ante todo política e histórica. Se trata de desligar el pensamiento político de su ganga discursiva y alcanzar así el lugar crucial en el que la política se encarnaría en los cuerpos, los gestos y los deseos de cada uno. (pag.17)

[…] Este motivo de la intermitencia puede parecer a primera vista sorprendente( pero sólo si se considera la fotografía como objeto, no como un acto). En realidad, es fundamental. ¿ Cómo no pensar, en este punto, en el carácter “discontinuo” de la imagen dialéctica según Walter Benjamin, coción destinada precisamente a comprender de que modo los tiempos se hacen visibles, cómo la propia historia se nos aparece en un resplandor pasajero que hay que llamar “imagen”? La intermitencia de la imagen-discontinua nos remite a las luciérnagas, desde luego: luz pulsante, pasajera frágil. (pag. 34)

Lo mismo que hay una literatura menor, habría también una luz menor que posee las mismas características filosóficas: un fuerte coeficiente de desterritorialización; todo en ella es político; todo adquiere un valor colectivo, de manera que todo en ella habla del pueblo y de las condiciones revolucionarias inmanentes a su propia marginalización. (pag.39)

En las sociedades de control -esas cuyo funcionamiento general han esbozado Michel Foucault y Gilles Deleuze- a ojos de Pasolini “no existen ya seres humanos”, no existe ya comunidad vida. No hay ya más que signos que blandir, pero no señales que intercambiar. Ya no hay nada que desear. Como tampoco hay nada que ver ni esperar. (pag. 45)

Para él (Agamben), no es contemporáneo mas que lo que aparece en el desfase y anacronismo con respecto a todo lo que percibimos como nuestra actualidad. Ser contemporáneo sería, en ese sentido, oscurecer el espectáculo del siglo presente con el fin de percibir, en esa oscuridad misma, la luz que trata de alcanzarnos y no puede. Sería, pues, tomando el paradigma que aquí nos ocupa, darse los medios de ver aparecer las luciérnagas en el espacio sobreexpuesto, feroz, excesivamente luminoso, de nuestra historia presente. (pag. 65)

La imagen se caracteriza por su intermitencia, su fragilidad, su latir de apariciones, desaparaiciones, reapariciones y redesapariciones incesantes. Así, pues, es muy diferente pensar la escapatoria mesiánica como imagen o como horizonte. La imagen nos ofrece algunos resplandores próximos (lucciole), el horizonte nos promete la gran y lejana luz (luce). La imagen es poca cosa: resto o fisura. Un accidente del tiempo que lo hace momentáneamente visible o legible. (pag. 67)

Lo que desaparece en esta feroz luz de poder no es otra cosa que la menor imagen o resplandor de contrapoder. (pag.69)

Sobre el paradigma:

El paradigma -escribe Agamben- es un caso singular que no está aislado del contexto del que forma parte más que en la medida en que, presentando su propia singularidad, hace inteligible un nuevo conjunto cuya homogeneidad él mismo constituye. […] Mientras que la inducción procede de lo particular a la universal y la deducción de lo universal a lo particular, lo que define al paradigma es una tercera especie de movimiento, paradójico, que va de lo particular a lo particular[…], de la singularidad a la singularidad y que, sin salir de ésta, transforma todo caso singular en un ejemplo de una regla general que jamás es posible formular a priori. Y agamben precisa, a propósito de esta pradójica e informulable regla: “La suspensión de la referenci y del uso normal es aquí esencial”. (pag.86)

 Una escalera que se hunde en las entrañas de la tierra y se pierde en las nubes: tal es la imagen de una experiencia colectiva que trae consejo incluso en el colmo del desamparo (pag. 104)

De todo ello no puedo sacar sino imágenes-luciérnaga: imágenes al borde de la desaparición, siempre mudas por la urgencia de la huida, siempre cercanas a quienes, para tener éxito en su proyecto, se ocultaban en la noche e intentaban lo imposible a riesgo de su propia vida. (pag.121)

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