Encuentro #01: Primeros movimientos…

MATERIALES PARA LA REACCIÓN


 Los materiales están divididos en cuatro bloques: imágenes, preguntas, textos y videos. La propuesta consiste en reaccionar ante los materiales -alguna de sus partes, un fragmento, o la totalidad-: ¿Cómo os toca/afectan/estimulan en relación a la disidencia? ; ¿Qué es la disidencia para nosotras -en nuestras prácticas estéticas o cootidianas-? ;¿Cómo sería ensayar movimiento disidente, una acción disidente, una estética o un cuerpo disidente? ¿En relación a qué entendemos nuestras disidencias?

El campo de reacción es tan amplio como podaís imaginar: una acción performativa, una play-list, un ejercicio o práctica, un baile, una serie de imágenes, un fragmento de una película, una canción, una creación propia, etc. Se trata, en cualquier caso, de presentarnos al grupo desde una posición consciente que dibuje nuestras disidencias -esas que prácticamos, que perseguimos o anhelamos-, y desplazar el ámbito de la reflexión hacia lo sensible: ¿Cómo materializar nuestra disidencia?

Para  ello podemos entender los materiales -las imágenes, textos y videos propuestos- como desencadenantes de tensiones, y trabajar a partir de lo que más nos estimule.


IMÁGENES

GIF-ARROJAR


 PREGUNTAS

¿Cómo arrojar el cuerpo a la disidencia? ; ¿Cómo crear un movimiento disidente?; ¿En relación a qué construimos nuestras disidencias?;  ¿Qué puede un cuerpo -en disidencia-? ; ¿Cómo salir de nuestro cuerpo? ; ¿Cómo [des]identificarnos de la imagen (aquello que producimos)?; ¿Cómo vaciar/soltar la imagen?; ¿Cómo desplazar el punto de vista respecto a lo que somos/hacemos en escena? ¿Cómo entender el cuerpo como un aparato ingobernable? ¿Cómo ponernos al servicio de un hacer que produzca nada? ; ¿Cómo crear experiencias, espacios y cuerpos en constante [des]identificación? ; ¿Cómo trabajar el cuerpo como una superficie de adscripción somatopolítica?; ¿Cómo interrumpir/desplazar la producción de sentido? ; ¿Cómo hacer sin finalidad?; ¿Cómo ponernos al servicio de lo que pasa (desidentificarnos del deseo)? ; ¿Cómo experimientar el cuerpo como un aparato ingobernable?


TEXTOS

Se trata de tres lecturas cortas. El cuerpo utópico nos plantea el escenario del cuerpo en sus límites y desbordamientos, en sus dimensiones múltiples y encontradas: el cuerpo como epicentro de la existencia. El cuadriletero nos ofrece una brevísima genealogía de las representaciones del cuerpo en el campo social y estético. Puede ser útil para plantar la noción de cuerpo como campo de batalla: el cuerpo como el lugar de la política. El tercer texto –¡Yo objeto!– es más largo y algo más teórico. Nos sitúa en el horizonte de los movimientos feministas paraplantear las bases de un pensamiento y una práctica crítica de resistencia al poder.


VIDEOPLAYLIST

  • ¿QUÉ PUEDE UN CUERPO? / CINCO MOVIMIENTOS…




.


  • EPÍLOGO: CREACIÓN Y RESISTENCIA

 NOTAS SOBRE LAS REACCIONES A LOS MATERIALES PROPUESTOS

  • La disidencia como forma (Atentados contra la forma estandarizada/hegemónica)
    • Emborronar, dislocar y deformar un cuerpo. (Louise Bourgeoise)
    • Contra la figura contra la figura / Disidencia y presencia / ( R. y M. Castelucci)
    • La disidencia como un desacuerdo entre cuerpo/mente.
  • La relación entre la normatividad y la disidencia.
    • La cuestión del género y la sexualidad. (Fake orgasm)
    • Las estéticas dominantes vs las estéticas emergentes.
    • La corporalidad dominante: ¿Cómo identificar el cuerpo hegemónico?
    • Los movimientos estandarizados: la cuestión de la tendencia.
  • La relación entre creación y resistencia.
    • El arte como forma de resistencia.
    • La condición efímera como disidencia.
  • La disidencia y el cuerpo. ( Jeanine Durning)
    • La disidencia y la carne: Encarnar la disidencia.
    • La historicidad del cuerpo. Herencia y normatividad. Las tecnologías de cuerpo.
    • Destecnologizar, desaprender, desprenderse… de la dominación somatopolítica.
    • ¿Qué cuerpos nos permitimos? ¿Cómo te despegas de las tecnologías que te conforman como cuerpo?
  • Cuerpo y política
    • Lo político como el espacio entre las cosas, los cuerpos (espacio ralacional)
    • Lo político como “entre”, intervalo.
    • El cuerpo como espacio político.
    • Lo político y la situación/contexto que lo significa. (el campo de relaciones/tensiones).
  • Las dimensiones del gesto disidente. (Chico bailando- ¿Cómo crear un movimiento?)
    • Dimensión personal/individual.
    • Dimensión colectiva. Replicabilidad.
  • Valores dominantes y disidencia.
    • La ética finalista/resultadista.
      • Lanzarse en algo sin proyectar nada.
      • Suspender la idea de futuro.

Mutaciones contemporáneas

[CAMPO#1] coreografiar la disidencia

link para el texto Mutações contemporâneas de Peter Pál Pelbart (em português)

“…o contexto pós-moderno, dada sua complexidade, suscita posicionamentos mais

oblíquos, diagonais, híbridos, flutuantes. Criam-se outros traçados de

conflitualidade. Talvez com isso a função da própria negatividade, na política e na

cultura, precise ser revista. Como diz Negri: “Para a modernidade, a resistência

[era] uma acumulação de forças contra a exploração, que se subjetiva através da

‘tomada de consciência’”. Na época pós-moderna, nada disso acontece. A

resistência se dá como a difusão de comportamentos resistentes e singulares. Se

ela se acumula, ela o faz de maneira extensiva, isto é, pela circulação, a

mobilidade, a fuga, o êxodo, a deserção: trata-se de multidões que resistem de

maneira difusa e escapam das gaiolas sempre mais estreitas da miséria e do poder.”

Revista Cinética > Estéticas da Biopolítica

 

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Elaborar el desorden

[CAMPO#1] coreografiar la disidencia

1

de ‘tener’ tiempo libre : a liberar al tiempo de su razón de ser y valer

del intercambio de valor : al ‘sin valor asignable’

4

sentarse

ocupar la escena desde ‘abajo’

3

broken subject (sujeto roto también sin blanca, sin dinero) : the broke subject : Elaborar como potencia transformadora el break : es decir, ‘lo que pasa’ sin sujeto predeterminado

break : descanso, inter-medio, pausa, retiro, intervalo, ‘entremedio’

de la llamada al orden y la estrategia : al rechazo al orden y su llamada

5

ni aquí ni allí : en otro sitio

escucha atenta al movimiento que precede el orden. 

pasar de escuchar la melodía del supermercado : a escuchar el ruido que hacen los cuerpos, las cosas 

* imágenes de la exposición ‘playground’ comisariada por Marcelo Expósito

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Zero en Conducta

Publicado orginalmente en Campo #01: Coreografiar la disidencia: http://coreografiarcampo1.com/2014/10/09/disidencia-coreo-escenica/

 

¿Es posible coreografiar la disidencia? Esta pregunta encierra una paradoja: si coreografiamos la disidencia no hay disidencia ¿o sí?. Sin embargo, parece ser que toda acción colectiva cuya inclinación sea la de interrumpir o disidir (no estar de acuerdo) necesita gestos coreo-escénicos para realizarse. Pensemos en una marcha pacífica cualquiera contra un gobierno, incluso en las batallas campales que se han dado recientemente en Turquía, Ucrania o Santiago de Chile y reconoceremos rasgos coreográficos, cuerpos que se organizan en función de otros cuerpos y el espacio. Incluso, aquella acción realizada por un hombre en solitario que se detuvo frente a un tanque en la Plaza de Tian’ anmen, en 1989 en China, conocido como “el hombre del tanque”, se identifica con un baile de resistencia.

Disidir, ya sea de forma individual o colectiva, parece ser siempre un gesto coreográfico simplemente porque responde a un situarse en relación con algo o alguien.

Coreo-grafía es escritura, es decir, lenguaje ¿puede la disidencia carecer de lenguaje para ser?

Dos movimientos: consenso y disidencia

Públicado orginalmente en Campo #01: Coreografiar la disidencia: http://coreografiarcampo1.com/2014/08/20/consenso-disidencia-y-coreografias/

Disidencia es uno de los muchos conceptos que barajamos para nombrar este proyecto. No queríamos que  fuera solo un nombre, la idea era que tuviera una función. La función de movilizarnos/invitarnos hacia un terreno (CAMPO) que, por muy desacreditado que se encuentre por la historia y  la política, incluso por nosotros mismos y nuestros diccionarios, sigue siendo un verbo dinámico que se define en cada momento de manera distinta, un territorio siempre fértil y propicio a la experimentación.

Durante el movimiento 15M en España, el sistema asambleario fue elegido como una metodología de comunicación, discusión y toma de acuerdos. Se trató de una práctica social y política que perseguía, entre otra cosas, el restablecimiento de formas de consenso plenas. Amador Fernández Savater, escritor y pensador, implicado directamente con el movimiento, en una conferencia dedicada a las escénicas en enero del 2012, planteó una duda que bien podría ser el germen de este proyecto. En esa ocasión afirmó que las formas de consenso plenas, no solo de los totalitarismos o dictaduras, incluso de los movimientos que buscan transformaciones positivas para las sociedades, en general no tienen idea de qué hacer con la disidencia, con aquellas personas, ideas o procedimientos que difieren de la conducta mayoritaria. En otras palabras, Amador lanzó una pregunta y un problema. Visibilizó una zona ciega que muchas personas no sabemos resolver más que con exclusión. ¿Qué entendemos por disidencia? ¿Hacemos disidencia a qué? ¿Por qué hacerla?

Después de un siglo de totalitarismos y dictaduras alrededor de mundo, vino la democracia. Uno de sus pilares fundamentales ha sido el “consenso”, un acuerdo tácito entre Estado y ciudadanía, en el cual, el primero se encarga de administrar lo necesario a la segunda, y esta evita manifestar su descontento si está en desacuerdo con algún aspecto de la relación, limitándose a trabajar y distraerse.. Así, el Estado asegura la estabilidad suficiente para el restablecimiento y mantenimiento del orden y civilidad propias de una sociedad moderna. Con el retorno de la Democracia el derecho civil al desacuerdo fue nuevamente desplazado, esta vez, por mecanismos de espectáculo que atomizaron la percepción de nuestra realidad. Experimentamos las consecuencias de la reiterada presencia de la televisión en casa, la inflación de la publicidad que sostiene y aumenta el consumo, y, la sobre valoración de toda clase de divertimentos ajenos al núcleo vital de la sociedad. Durante más de 40 años, desde los 70′ al inicio del nuevo siglo, a excepción de algunas explosiones localizadas, la sociedad prefirió quedarse en casa viendo la televisión que poner el cuerpo para defender su derecho a disentir. La amenaza era clara, si alborotábamos el consenso podrían regresar las dictaduras.

En la actualidad, el consenso se ha roto. El Estado, en algunos casos, garantiza solo mínimos, habiendo sido expropiadas sus funciones (o vendidas para ser más precisas) por un régimen de privatizaciones conducido por criterios económicos y empresariales. La narrativa del consenso entre la política y los ciudadanos perdió su correlato a raíz de la evidente pérdida o inexistencia total de derechos sociales (como ocurre en Latinoamérica) y el rápido advenimiento de la precarización de las vidas.

Pero a partir del siglo XXI, comenzaron a suceder una serie de acontecimientos sociales en respuesta a las transformaciones producidas por el cambio de paradigma económico gestado desde la década del sesenta, primero en Estados Unidos y después en Reino Unido. Este cambio de paradigma afirmó un modelo económico global basado en la libre circulación y producción de bienes. Un modelo que tomó como concepto de batalla la palabra “libertad” para, entre otras cosas, desacreditar y desactivar cualquier intrusión del Estado u otro agente que cuestionara el funcionamiento de un mercado global sin límites a la hora de crear focos de explotación y concentración de la riqueza.

En 1999, en Seattle, Estados Unidos, se realizó la que se considera la primera manifestación social que deja en evidencia las grietas del consenso democrático, la conocida “Batalla de Seattle”. Entre noviembre y diciembre de ese año, el presidente demócrata Bill Clinton convocó a una cumbre a la OMC (Organización Mundial de Comercio) para discutir las ventajas del proyecto NAFTA con el resto de los potenciales socios. Se trataba de la implementación de un sistema transfronterizo de libre comercio entre países, basado en la desterritorialización de la industria, el abaratamiento de la producción y la precarización laboral. A la cita también asistieron civiles de 140 países del mundo, convocados por organizaciones no partidistas, sociales, ecologistas, humanistas, anarquistas, trabajadores sindicados e independientes, en lo que sería las primera concentración global contra la globalización económica. Durante los tres días que duraron las manifestaciones los participantes desplegaron una serie de estrategias no violentas que, a pesar de contar con la represión policial, terminaron haciendo fracasar la llamada “Ronda del Milenio”.

“Acciones no violentas” implica un disentimiento en el corazón mismo de las formas disidentes que han prevalecido históricamente. También implica una inquietud por ir más allá de lo que comprendemos en cada período por disidencia, demostrando con ello la amplitud y porosidad de las distintas respuestas. Cada una de las manifestaciones en las que hemos participado o de las que hemos sido testigos diferidos, posee una serie de rasgos que pueden ser útiles para continuar pensando en lo que puede estar “entre” el artista y su contexto político. En estas formas multitudinarias de arrojar el cuerpo a la disidencia, se ve con claridad un arrancamiento de los lugares propios del cuerpo social y una conformación autogestionada de la suspensión del orden establecido.

Más allá -o más acá- de las teorías que ven en las manifestaciones el reforzamiento de un sentido identitario de comunidad, algo así como la celebración de los iguales (nada más alejado de la realidad), emerge un sentido físico. Quizás se trate de la fisicalidad compartida de lo político. Hacer presente y poner a disposición lo personal-político, a través de nuestros cuerpos y nuestro aprendizaje cultural de lo coreográfico. Maneras de compartirnos en el espacio público y de reapropiarnos de este. El deseo de practicar cierto grado de emancipación, aunque sea un espejismo temporal. Finalmente, una multitud siempre representa la potencia de un desbordamiento, y por ello, encarna uno de los principales miedos del poder, su pérdida. En ese sentido, una multitud también representa lo que queremos ver, es representación, y como todo signo, posee la cualidad de afectar nuestra subjetividad.

Sin ánimo de hacer una síntesis, una multitud posee rasgos similares a formas coreográficas disidentes.
-Diversidad del movimiento. Entendido desde el punto de vista coreográfico, no hay coreografía porque no hay representación.
-Creación en directo de protocolos de movimiento abiertos.
-Estrategias de movilización y desplazamiento de los cuerpos en un espacio determinado en tiempo real.
-Creación y composición sin autor.
-Autorganización / Escucha activa.
-El anónimo como protagonista. No hay protagonista.
-La corporeización de una idea de “colectividad” en convivencia con las innumerables singularidades.
-Ausencia de un objeto a crear.
-Práctica colectiva de una experiencia efímera.
-Práctica colectiva de la incertidumbre.
-Utilización y administración de un tiempo otro individual y colectivo.
-…
Consenso y disidencia son dos movimientos que a lo largo de la historia de la humanidad han sido cuidadosamente coreografiados por la política de turno. Al mismo tiempo y de manera menos coordinada, el cuerpo social ha creado y habilitado espacios para suspender las formas coreográficas del poder, y junto con la búsqueda expresiva de disensos, ha posibilitado la aparición de otras subjetividades que han hecho otros “posibles”.

Signos salvajes // Themroc

Signos salvajes
1.¿ un signo salvaje es una personalización radical de una actividad común?
2. ¿un signo salvaje es un incidente parásito en un curso de acción?
3. ¿un signo salvaje es un devenir gesto?
4. ¿un signo salvaje es una acción en busca de significado?
5. ¿un signo salvaje es un evento en que lo familiar se vuelve extraño y lo extraño familiar?


La exposición Signos Salvajes presenta acciones cotidianas de personajes que transitan las calles de la Ciudad de México reinterpretadas para la cámara, ofreciendo una resignificación del espacio público y las prácticas que acontecen en éste.En las obras presentadas se generan situaciones de las que -mediante un registro detallado de movimientos corporales, así como del manejo y el control de las herramientas, artefactos, e instrumentos manuales- emergen mensajes y significados no verbales a partir de la combinación de imagen, acción y gesto.
En este proyecto se aborda la ciudad como sistema productor de gestos, acciones y significados que expresan una visión no armónica, problemática e inestable del espacio público, entendido como un locus de conflicto y negociación.

Signos Salvajes se interesa por las prácticas limítrofes y las actividades desarrolladas en condiciones de invisibilidad social; la inestabilidad de la actividad económica no regulada; la experiencia de los tiempos muertos y los días perdidos en el transporte público; así como la competencia, apropiación y personalización de los espacios de tránsito.

En la exposición se hibrida el video documental con otras prácticas artísticas como el objet trouvé, la ilustración y la fotografía, para aproximarnos así al ejercicio de las habilidades, labores y procesos productivos, así como a la banal indiferencia con la que realizamos gran parte de nuestra acciones cotidianas.


El sujeto político en términos de intervalo

Publicado en: http://coreografiarcampo1.comfutbol CAMPO 00_00_00-00_00_10

María Concepción Delgado Parra

Reflexión Política,

Universidad Autónoma de Bucaramanga,Colombia

Sumario

¿Dónde “aparece” el sujeto político?. La “desidentificación”: política-policía. La comunidad de los excluidos: el intersticio desde donde se “organiza” la subjetivación política.

Resumen

La subjetivación política, constituida en la parte de los que no tienen parte entraña inevitablemente, una identificación imposible debido a que el ‘destino’ del sujeto político es estar ubicado en el ‘entremedio’ de dos identidades: una que se rechaza y otra que no se constituye todavía. Esta característica –que pareciera abandonar al sujeto a la ‘soledad’, a la ‘exclusión’–, es la que hace posible la formación de una comunidad (política) de diferentes, vinculados por el planteamiento de la igualdad. Esta paradoja inevitable, planteada por Jacques Rancière, se desarrolla a través de tres ejes problemáticos: la aparición del sujeto político, la desidentificación de la política y la policía y la comunidad de los excluidos como el lugar donde se organiza la subjetivación política.

Palabras clave: Subjetivación política, política-policía, desidentificación, comunidad imposible

¿Dónde “aparece” el sujeto político?

Abordar al sujeto político en términos del intervalo o ‘entremedio’ que sugiere Jacques Rancière, implica aventurarse en el espacio que se abre entre dos lenguajes: el de la policía y el de la política, con el ánimo de extraer al incontable, al sin nombre, a ese sujeto que encarna la posibilidad de enfrentar lo que conforma el orden social, al inclasificable que sobrevive a la propia certeza de la policía. Una policía que atrae crecientemente a la política hacia su orden y transforma el proceso de emancipación’ en la ‘manipulación de la igualdad’, a partir del principio del ‘camuflaje ético-jurídico’. Con ello, la policía aspira a ‘borrar’ su diferencia con la política promoviendo un mismo carácter identitario. A continuación se llevará a cabo un acercamiento a la noción de sujeto político desarrollada por Rancière – noción que se aleja de la vertiente posestructuralista de las posiciones de sujeto y de la psicoanalítica del sujeto de la falta -, a partir de dos líneas de análisis. La primera estará guiada por el planteamiento que subraya la necesidad de ‘desidentificar’ a la política de la policía con el propósito de ‘revelar’ el espacio de la subjetivación política; la segunda, recuperará la idea de comunidad excluida como el intersticio desde donde se ‘organiza’ la subjetivación política.

María Concepción Delgado Parra: Maestra en Estudios Políticos y sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Docente – Investigadora, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México.