alfabeto

«Alfabeto» quiere hacer del pensamiento una figura concreta, explorando las relaciones entre cuerpo y lenguaje, palabra y acción, materia y sentido. A partir de la noción de «corpografía» queremos poner en tensión el llenguaje como estructura abstracta, confrontando las figuras del sentido con la materialidad de un cuerpo sensible.

Si nuestra relación con el mundo pasa necesariamente por el lenguaje, la intención de esta propuesta es traer el lenguaje como un espacio de extrañamiento y practicar la escritura como un «signo aberrante, disfuncional y desviado» que pone en un espacio extraño todo aquello que nos parece común, usado, insignificante u ordinario; movilizando un espacio de experimentación alrededor de las posibilidades políticas de la invención poética como «desorden del lenguaje».

Desde esta prespectiva nos interesa proponer una reflexión crítica sobre las ideologías inscritas en el lenguaje, propiciando un espacio de reflexión/acción alrededor de la performatividad del lenguaje, es decir, de los efectos que las figuras y categorias del lenguaje ejercen sobre la realidad. Para ello empleamos una metodologia basada en el espacio, un especie de «accionismo t(r)opogràfico» que traslada los «tropos» o figuras del lenguaje al espacio a través del cuerpo, la acción y el movimiento.

«Alfabeto» es un proyecto de investigación-creación de David Pérez y Esther Blázquez que cuenta con el apoyo de «La Poderosa: espai per la dansa i els seus contaminants».

 

 

 

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«Toda cosa, todo ser tiene de hecho, más allá de su nombre manifiesto, un nombre escondido, al cual no puede dejar de responder. Ser mago significa conocer y evocar este archinombre. De allí, las interminables listas de nombres -diabólicos o angélicos- con los cuales el nigromante se asegura el dominio sobre las potencias espirituales. […]Pero hay otra tradición, más luminosa, según la cual el nombre secreto no es tanto la cifra de la servidumbre de la cosa a la palabra del mago como, sobre todo, el monograma que sanciona su liberación del lenguaje. El nombre secreto era el nombre con el cual la criatura era llamada en el Edén y, pronunciándolo, los nombres manifiestos, toda la babel de los nombres, cae hecha pedazos. Por esto, según la doctrina, la magia llama a la felicidad. El nombre secreto es, en realidad, el gesto con el cual la criatura es restituida a lo inexpresado.»

Profanaciones, Giorgio Agamben

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