Encuentro#13: abordando la trayectoria…

Nos proponemos abordar la trayectoria. Para ello replegamos algunas nociones, prácticas y materiales preliminares:

  • Práctica/ calentamiento de la decisión (Tirar para darle).
  • Trayectoria Directa / Trayectoria Indirecta.
  • Práctica de la descripción del espacio (exterioridad y líneas del espacio)
  • Práctica de la errancia ( Encuentro#04: ¿Cómo sostenernos en el no-saber?)
  • Laban y el cuerpo (líneas al espacio, líneas al propio cuerpo, el cuerpo interior)
  • Dangerous Dances:
    • Tirar para darle (dirección y precisión).
    • Tirar para no darle: sin el propósito de goplear (errancia y transformación).
    • Tirar para abrir (entre: conflicto y contradición / dialéctica tensión-atención).

Finalmente organizamos el espacio de experimentación en función de la práctica de la decisión, la trayectoria indirecta y la descripción del espacio. Introducimos la noción de pre (antes de…) a través del calentamiento como parte constitutiva del experimento, y creamos las siguiente viaje:

  • Calentamiento/estiramiento: introducimos la noción de trayectoria cambiando y escogiendo diversos puntos en el espacio. Decidimos y vamos (recorridos en el espacio).
  • Práctica de la decisión: introducimos la noción de trayectoria como tirar para darle (Decido un movimiento y lo hago/ decido un movimiento y hago lo contrario).
  • La trayectoria indirecta: Decidimos una posición pero llegamos por un camino indirecto.
    • Moverse hacia: tomamos como punto de vista a un compañero y nos movemos hacia él.
    • Moverse desde: tomamos como punto de vista a un compañero y continuamos/ prolongamos las direcciones/trayectorias que proyecta su movimiento en el espacio. (Lanzar-se)
    • Moverse dentro: tomamos como punto de vista a un compañero y interpretamos sus trayectorias como impulsos (retener las direcciones).
      • Incorporamos la “traducción”: Entender/practicar una parte a través de otra parte ( por ejemplo, tomar las manos por los pies)
  • Descripción del espacio: Como elemento exterior nos podemos apoyar y derivar en las líneas del espacio. ( ¿Ser movido?)

Una vez elaborada y experimentado el viaje, nos proponemos re-pasarlo (volver a pasar por él) con una constricción temporal (15 min.) y tratando de situar la noción de presencia. Para ello habilitamos la figura del toque (tocar el mundo y ser tocado por el mundo) como un elemento disruptivo que nos sitúa en el presente.

Comentarios:

  • Diseccionar una trayectoria (entenderla por puntos, fases o estaciones), evitar las trayectorias del espacio/ de los otros (retener las direcciones), proyectar una trayectoria, interpretar una trayectoria, espaciar una trayectoria, etc.
  • La noción de vínculo: ¿implícito o explícito? desde el punto de vista de la creación y la recepción.
  • Ser mirado por otras me da una representación: me están haciendo ser.
  • El trabajo puede servir para entrar a la descripción del espacio.
  • Sería preciso darle una dimensión ontológica al cuerpo -”masa madre”- dentro de la práctica: ¿Qué cosas son ontológicas de un cuerpo, es decir constitutivas del cuerpo como tal?
  • Trabajar de fuera a dentro (ser tocado por el espacio), trabajar de dentro a fuera (tocar el espacio).

Dinámica de grupo:

  • Darnos más tiempo de experimentación corporal y dosificar los tiempos de palabra.
  • Experimentar con diversos tiempos (probar varios tiempos para las prácticas).
  • Concretar y definir las pautas de las prácticas que desarrollamos después de la experimentación: ser precisos y codificar la experiencia en pautas de trabajo claras.
  • Desalojar las lógicas dentro/fuera del “grupo”: mirar como hacer, no-hacer como hacer: permitir los espacios de disidencia, de inacción y de contemplación. El vínculo está implícito: somos grupo porque estamos juntos, no porque hacemos lo mismo. El grupo no puede devenir un sujeto soberano que gobierne sobre nuestras particularidades.

Encuentro#04: describiendo el [in]finito…

La sesión se plantea en dos bloques:

1) Calentamiento (a cargo de Carolina)

  • Lanzar los brazos a lado y lado. (La horizontal)
    • Niveles.
    • Fuerza.
    • Velocidad.
  • Describir el infinito.
    • Primero con un brazo.
      • La mirada clavada en la palma de la mano.
      • Escalas: más grande, más pequeño.
      • ¿Cómo sigue el cuerpo a eso?
    • Los dos brazos.
      • En direcciones contrarias.
      • A dos tiempos.
      • Movemos la práctica por el espacio.
      • Improvisamos a partir del movimiento.
      • Pequeños duos en el encuentro con el otro.
    • Desplazar la atención. (dentro/fuera)
      • Un punto externo: siempre hay que tener al compañero en el campo de visión.
      • Dos puntos externos: Dos compañeros en el campo de visión.
      • Improvisaciones en los encuentros.
  • Lanzar los brazos arriba y abajo. (La vertical)
    • Todo el cuerpo sigue.
    • La cabeza a contra-tempo.
    • Nos movemos por el espacio a partir de eso.
  • Describir el infinito con el recorrido. 
    • Trazamos un recorrido en forma de infinito.
    • Cambio de órdenes: de frente, de espaldas, haciendo círculos, etc.
    • Desequilibrio: ¿Cómo sostener al cuerpo en un desequilibrio constante?
      • Improvisamos en los encuentros.
      • Incorporamos uno o varios puntos de vista externos.

Comentarios:

  • Durante el calentamiento emergen algunas preguntas de interés: ¿Cómo sostener al cuerpo en un desequilibrio constante?
  • El trabajo con la repetición y el bucle lleva al cuerpo a alteraciones fisiológicas y perceptivas que proponen nuevas formas de estar: el mareo/desequilibrio.
  • La dinámica propuesta nos conduce a desbordar las coordenas del cuerpo: lanza al cuerpo a un espacio de descontrol, de pérdida de coordenadas que nos puede conducir a la errancia. Se puede relacionar con una de las preguntas abordadas: ¿Cómo salir de mi cuerpo?

 


 

2) Coreografiar la pregunta…

  • Organizamos dos grupos y escogemos una pregunta. El grupo la discute y perfila colectivamente: ¿Es abordable desde la práctica? ¿Qué está tensionando? ¿Qué otros espacios abre? ¿Qué nuevas ficciones genera?
  • A partir de la pregunta tenemos que crear una herramienta y desarrollar una práctica.
  • Parámetros a definir de de la herramienta: La pregunta, los conceptos, los elementos, los procedimientos, las pautas, los materiales.
  • Presentamos la práctica a los compañeros y reflexionamos colectivamente a partir de la experiencia.

 

Chema/Karolina

Pregunta: ¿Cómo llegar a un fin?

Pautas:

  • Cada participante determina un objetivo secreto que debe intentar cumplir.
  • El resto de participantes desconocen ese objetivo.
  • Los diferentes objetivios/finalidades deben coexistir en un mismo espacio.
    • Karolina:
      • Objetivo: Moverse perfectamente
      • Procedimiento: Integrarse, Invisibilizarse.
        • Pautas: Encajarse,acoplarse, ocupar los huecos, permanecer, integrarse en el cuerpo del otro, no añadir más información a la acción.
    • Chema:
      • Objetivo: Conseguir que los observadores aplaudan.
        • Se desplaza el objetivo al observador.
      • Procedimiento: Simular, performar
        • Pautas: Simular el final, Sostener el final (inacción), Repetir la conclusión, insinuar la acción, invitar a la acción,etc.

Comentarios:

  • El hecho de que los objetivos no fueran antagónicos enriquecia la práctica, y creaba multitud de mini-conflictos que ponian a los jugadores ante la incertidumbre.
  • Resultaba interesante el abismo entre los dos cuerpo. El de chema -que se presentaba constantemente: proyectado sobre el público- y el de Carolina – que estaba constantemente desapareciendo, ocultándose-. Tensión entre presentación y huida.
  • Es curiosa la asociación entre la “perfección” del movimiento y la invisibilidad: el movimiento perfecto es aquel que no es visible, aquel que no añada más información a la acción.
  • La voluntad de no añadir más información conducía a karolina a percibirse como materia. Borrar todo atisvo del rostro, del sujeto, de subjetividad… (Anonimato): ¿Cómo sería un hacer anónimo? ¿Un hacer sin nombre, ni identidad, ni voluntad? Por ejemplo. Todo ello nos hacia pensar en la pregunta de Cómo continuar el cuerpo del otro? o ¿Cómo ser un cuerpo con el otro?

 


 

Oihana/David

Pregunta: ¿Cómo sostenernos en el no-saber? ( ¿Cómo no futurizar y luchar contra la conciencia?)

Conceptos: No-saber, errancia, combate, conciencia, desviación, decisión.

Procedimientos: Interrumpir, combatir la tendencia.

Pautas:

  • Sostenernos en un movimiento non-stop.
  • Cambiar la trayectoria del movimiento (anticipado).
  • Modificar la velocidad de la trayectoria.
  • Abandonar el movimiento (dejarlo, renunciar: el peso) para que empiece en otro lado.
  • Entender la mirada cómo un órgano más involucrado en la práctica.
    • ¿Cómo entramos a esta práctica?
      • Escalas: la empezamos con la mirada y paulatinamente incorporamos el cuerpo.

Comentarios:

  • El peso como ontología del cuerpo. (Pensar/Pesar)
  • ¿Cómo manejarnos con la propia imposibilidad de llevar a cabo la práctica?
  • Emerge un cuerpo incontenido, un cuerpo que no se puede sostener, que no acaba de tener una entidad propia. Un cuerpo movido por “fuerzas externas” y disperso.
  • Dos vías para una cartografía de la perdida/errancia: la vía cinética o motora -agiar el cuerpo desde el punto de vista físico (como en el calentamiento)- y la vía de la conciencia -explorada en esta práctica-. La primera nos propone descontrolar para controlar (corregir una trayectoria en desequilibrio constante/ disminución de nuestas capacidades fisiológicas/movidos por la inercia). La segunda controlar para descontrolar ( a partir del hipercontrol/escucha interna nos conduce a una progresiva dispersión/ un cuerpo desorganizado-desarticulado/movidos por un conflicto permanente/contradicción).
    • Curioso que la intensificación de la escucha interna produzca “fuerzas externas”.
    • El tono del cuerpo es muy retenido (controlado/concentrado).
    • “Al final teniamos una base -el suelo- que nos daba una cierta entidad y de hecho tendiamos a trabajar en el suelo”. Curioso que la vía cinética/motora afecta de lleno a la base/suelo y en cambio la via de la conciencia se apoya en él.
    • Constantemente estabamos expuestos a un espacio de decisión (cambiar la tendencia) que se movia entre el saber y el no saber (intervalo).
    • Esta práctica nos pone en una temporalidad “retardada”: el cuerpo va más rápido que la conciencia, tienen tiempos distintos. -ver video de bugs/glitches-.
  • Revisión de la práctica:
    • Se creó una situación muy armónica -la música armónica de los cuerpos-. Nos acompañábamos, pero podriamos explorar otras dinámicas.
    • Pautas:
      • Explorar lineas (recta y curba)
      • Experimentar los intermedios – decalage cuerpo/conciencia-.
      • Invertir la trayectoria como recuerso.
      • El hecho de no poder centrar la mirada, nos hacia que no tuviaramos un eje y eso nos lleva a utilizar recursos básicos. Dehubicación.
      • La tarea múltiple (varios movimiento al mismo tiempo/cuerpo percibido en partes) nos lleva a una suerte de colapso: cuerpo como campo curzado de fuerzas. Este lugar nos genera incertibumbre: un punto de no-saber. Aunque el cuerpo sabe: el cuerpo es historia viva.
      • La práctica crea un limbo: en el esfuerzo por alcanzarlo se genera algo que no-sabe.
      • El cuerpo se percibe sin entidad. Un cuerpo [des]sujetodo, un cuerpo [des]identificado.
    • Revisar la herramienta y profundizar en ello – cuando vas a significar algo lo desplazas, etc.-
    • Surge el tema de la disfunción -enfemedades del movimiento, tics, etc.- para explorar.

El sujeto político en términos de intervalo

Publicado en: http://coreografiarcampo1.comfutbol CAMPO 00_00_00-00_00_10

María Concepción Delgado Parra

Reflexión Política,

Universidad Autónoma de Bucaramanga,Colombia

Sumario

¿Dónde “aparece” el sujeto político?. La “desidentificación”: política-policía. La comunidad de los excluidos: el intersticio desde donde se “organiza” la subjetivación política.

Resumen

La subjetivación política, constituida en la parte de los que no tienen parte entraña inevitablemente, una identificación imposible debido a que el ‘destino’ del sujeto político es estar ubicado en el ‘entremedio’ de dos identidades: una que se rechaza y otra que no se constituye todavía. Esta característica –que pareciera abandonar al sujeto a la ‘soledad’, a la ‘exclusión’–, es la que hace posible la formación de una comunidad (política) de diferentes, vinculados por el planteamiento de la igualdad. Esta paradoja inevitable, planteada por Jacques Rancière, se desarrolla a través de tres ejes problemáticos: la aparición del sujeto político, la desidentificación de la política y la policía y la comunidad de los excluidos como el lugar donde se organiza la subjetivación política.

Palabras clave: Subjetivación política, política-policía, desidentificación, comunidad imposible

¿Dónde “aparece” el sujeto político?

Abordar al sujeto político en términos del intervalo o ‘entremedio’ que sugiere Jacques Rancière, implica aventurarse en el espacio que se abre entre dos lenguajes: el de la policía y el de la política, con el ánimo de extraer al incontable, al sin nombre, a ese sujeto que encarna la posibilidad de enfrentar lo que conforma el orden social, al inclasificable que sobrevive a la propia certeza de la policía. Una policía que atrae crecientemente a la política hacia su orden y transforma el proceso de emancipación’ en la ‘manipulación de la igualdad’, a partir del principio del ‘camuflaje ético-jurídico’. Con ello, la policía aspira a ‘borrar’ su diferencia con la política promoviendo un mismo carácter identitario. A continuación se llevará a cabo un acercamiento a la noción de sujeto político desarrollada por Rancière – noción que se aleja de la vertiente posestructuralista de las posiciones de sujeto y de la psicoanalítica del sujeto de la falta -, a partir de dos líneas de análisis. La primera estará guiada por el planteamiento que subraya la necesidad de ‘desidentificar’ a la política de la policía con el propósito de ‘revelar’ el espacio de la subjetivación política; la segunda, recuperará la idea de comunidad excluida como el intersticio desde donde se ‘organiza’ la subjetivación política.

María Concepción Delgado Parra: Maestra en Estudios Políticos y sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Docente – Investigadora, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México.

Encuentro #26: describiendo los contornos del mundo…

Notas de la conversacón inicial

  • Imágenes ópicas y sonoras puras que se basan en la descripción. ( Ver notas sobre la imagen-tiempo)
  • Cuerpos que están en tiempos distintos teniendo en cuenta la singularidad del objeto.
  • Dos tipos de reconocimiento: por la función o uso del objeto y reconocimiento atento a la singularidad del objeto descubriendo otros rasgos y contornos partiendo cada vez de cero.
  • El objeto siempre sigue siendo el mismo pero pasa por distintos planos. Lineas y planos siempre dudosos y desplazables.
  • Percibir sin reaccionar, percibir con la presencia, vaciar de subjetividad y suspender el juicio.
  • Desconexiones con la imagen, generar vacíos dentro de la imagen (espacios donde dejamos espacio para que el espectador pueda pensar-crear)
  • Vaciar el signo, dándole presencia a lo que venga (la manifestación matérica: la cosa), lo que viene es habitado por ti.
  • Abrir la percepción y cambiar la prespectiva del cuerpo.
  • La experiencia del vaciado para potenciar la experiencia del no saber.
  • No es todo vale, es todo es. Presente; estar aquí y ahora.
  • La imagen tiempo y el montaje diagramático.
  • Vaciados cromáticos, líneas de colores (Cromáticas)
  • Sentir el recorrido de las cosas, lo que es se manifiesta, lo que se manifiesta no se puede nombrar. Nada que ver, nada que hacer.
  • Mirar las cosas desde lo que son: desde el duelo, el vacío, el dolor.

 

Práctica con las pautas trabajadas el día anterior en el espacio blanco

Hacemos una práctica y a continuación el visionado.Comentario del visionado con Roberto Romei. Algunos comentarios acerca del espacio de presentación, necesidades técnicas…

 

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Preguntas

¿Con qué objetos vamos a trabajar? ¿Qué materiales nos interesan? ¿Cuál es la corporalidad que nos interesa? No queremos un cuerpo neutro en si, lo que nos interesa es el cuerpo presente que es haciendo, practicando en situación entre lo que hace y lo que le afecta (dentro-fuera).

Materiales

¿Qué topología de materiales? ¿Qué imaginarios generan? ¿Qué líneas cromática?

Hasta ahora hemos trabajado con el criterio de “hacer con lo que hay”.

Posibles criterios a seguir:

  • Distintas gamas cromáticas.
  • Objetos gemelos, repetidos.
  • Jugar con la escala de los objetos (más pequeños, más grandes…)
  • Materiales frágiles, modificables…
  • Variedad de materias.
  • Elementos flexibles, adaptables, Ex: ropa, elásticos…
  • Objetos comestibles, bebibles.
  • Objetos de almacén, trastero…
  • Materiales para ser usados. Ex: comida
  • Materiales para la construcción: protomateriales…
  • Objetos mobiliario, relación con el cuerpo.

Encuentro#3: Entre el qué del cómo y el cómo del qué

Entre el desorden de pensamientos, estímulos y conversaciónes se empieza a dibujar una interrogación: ¿Cómo nos organizamos? Rápidamente establecemos un orden para presentar los materiales y dispositivos trabajados: esther, élida y david.

 Esther presenta un dispositivo de escucha sobre el propio espacio de registro: el diario. Es un dispositivo de intimidad, de contacto entre los cuerpos. Su voz nos conduce por las páginas del diario mientras nos propone algunas consignas sobre la percepción -ojos cerrado, atención periférica, etc.- del relato. Nos invita a escuchar en espacios liminales – entre la interno (la casa) y lo externo (la calle). Los espacios escogidos son los límites de la casa (balcones). Sus palabras se entrecruzan con el rumor de la calle. Sus dedos nos señalan los espacios de un diario que convoca una multitud de espacio y materiales diversos (imágenes, recortes, dibujos, colores, líneas, flechas, vacíos, etc).

Algunas notas de la conversación posterior:

Sobre el dispositivo:

  • Dispositivo de lectura: escucha y señalización.
  • Un recorrido de la mirada  y la señalización, y otro de la escucha -el t empo, el ritmo, el timbre o la intensidad-.
  • Perder los ojos -una viviencia sin imagen-.
  • ¿Cómo se relaciona el cuerpo en el espacio del diario? ¿Cómo trabajar desde lo táctil, la mano?
  • Experimentar con las esclas del dispositivo -del diario, al espacio- para ver qué moviliza eso respecto al cuerpo. Tambien como estrategia de profundización.
  • Proponernos espacios diferentes, movilizarlos para fragilizarnos… Buscarnos en espacios de inseguridad, incomodidad: espacios que no controlamos.
  • Experimentar con las esclas del dispositivo -del diario, al espacio- para ver qué moviliza eso respecto al cuerpo. Tambien como estrategia de profundización.Escala de los espacios, escalas de los cuerpos…
  • ¿Qué recorrido estamos planteando al espectador? Sensible, racional, visual, etc. Recorrer al espectador.
  • Explorar formas de enunciación:
    • Iuuuuuuuuup/ Las onomatopeyas como una estrategia para dar lugar a las cosas, visibilizar el movimiento…
    • Buscar diferentes registro como tensión: lectura, canto.. (“moda punk en galerias”)
  • ¿Qué espacios convocar sobre el espacio de un diario? El espacio de los ácaros… Los espacios (in)visibles…

 Sobre los materiales:

  • Conversaciones cazadas al vuelo, incomplitud.
  • ¿Afecto igual que soy afectada? ¿Por qué siento incomodidad en un espacio desconocido?
  • Espacios de cualquiera: interseccionales.
  • Señalar la nada: Interesante.
  • Cuerpo operador/La máquina fordista: listas de verbos sobre los que operamos en un centro comercial: Caminar, mirar, tocar, esperar, pagar, etc. // Perec y sus listas//
  • Fuera de la convención te sientes fuera de lugar (desencaje y desacoplamiento respecto a las convenciones sociales o estéticas). Un cuerpo que no toma posición… en la distribución de los roles y las convenciones.Desencajados y desacoplados: estar fuera de lugar.
  • Sentirse interrumpido.
  • ¿Es mi cuerpo una mercancía, un capital, un proyecto? ¿Yo soy la estrella? ¿Qué estrella? ¿la estella de la caixa?” Interrumpir una maquinaria. ¿Qué se abre? A medida que se reduce la escala, la máquina es mucho más limitada.
  • Corporalidad biblioteca/ sigilo, silencio respecto al extraño.

 Interrogaciones abiertas:

  • ¿Cómo convertir esto en materiales?¿Cómo desplazar este dispositivo al espacio? ¿al cuerpo?
  • ¿Cómo interviene el silencio en el dispositivo de escucha?
  • ¿Qué lenguaje arroja la indumentaria sobre nuestro cuerpo?
  • ¿Cómo convertir esto en materiales?
  • ¿Qué corporalidad se construye a partir de las personas con las que nos relacionamos?
  • ¿Qué deja mi cuerpo?
  • Escuchar el movimiento: inquietud.
  • Viajar por el sonido: evasiones del sonido… ¿qué significa narrar o comunicarte?
  • Explorar las potencia que puede haber en la conciencia de nuestra fragilidad, nuestra exposición y nuestra finitud. La escena amplifica esas cosas, la fragilidad, esas cosas invisibles, pulsionales y orgánicas que despliega un cuerpo expuesto. ¿Pueden ser la materia? ¿Cómo incorporarlas, trabajar desde/con ellas? ¿Trabajar con el error, la fragilidad, el fuera de cálculo, lo efímero de un cuerpo expuesto?
  • Plegar-Desplegar. Investigar los pliegues: los hechos se acercan o se distancian.
  • Cuando mi cuerpo tópico se encuentra limitado, mi cuerpo utópico viaja a otros espacios.
  • ¿Cómo continuarnos? Compartir los despliegues… Despliegue como despegue… Propiedad, vínculo, pliegue… Preguntarnos por el vinculo registrar cosas del “en-medio”…
  • Trabajar con los signos, recoger los signos del otro.
  • Trabajar con el vínculo, el pliegue, el –entre-. Sigue leyendo

PARKOUR: UN PENSAMIENTO DEL MOVIMIENTO

“En resumidas cuentas, los espacios se han multiplicado, fragmentado y diversificado. Los hay de todos los tamaños y especies, para todos los usos y para todas las funciones. Vivir es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse”  George Perec en Especies de espacio

El parkour, también conocido como el arte del desplazamiento, es una práctica que consiste en desplazarse en entornos urbanos usando el propio cuerpo como herramientas para recorrer el espacio de forma fluida y eficiente. Parkour proviene del francés parcour, recorrido. Sus practicantes son llamados traceurs, trazadores.

Los orígenes de esta práctica se remontan a finales de los ochenta, en Lisses, una pequeña localidad del extrarradio parisiense cuando un grupo de jóvenes toman las bases del Método Natural de George Hébert para transformarlo en un juego urbano. Este método era usado por Raymond Belle -padre de uno de los precursores del Parkour, David Belle- como método de adiestramiento de soldados en Vietnam.

Huérfanos de la escena

Lejos del campo de batalla, como decíamos, un grupo de jóvenes toma las bases del Método Natural de George Hérbert como base para sus juegos. En ese primer gesto institutivo ya podemos detectar parte del problema que queremos desplegar: ¿Porque un grupo de jóvenes toma el Método Natural como base para sus juegos? No es una pregunta banal pero antes convendría hacerse otra pregunta: ¿A qué juegan esos jóvenes? ¿A soldados? No creo, pero en cualquier caso hacen lo que todos hemos hecho para quemar energía: correr. Supongamos eso. En sus juegos necesitan correr o escapar unos de otros. ¿Qué problema tienen, pues, esos jóvenes para correr y de qué forma el método natural les ayuda? En primer lugar tienen un problema de espacio. Lisses es un pequeño pueblo del extraradio en el que podemos imaginar con justicia un montón de casas unifamiliares cercadas, bloques bajos y alguna barriada pobre. Los espacios abiertos son escasos y están blindados por vallas, cercos y demás dispositivos que hacen de la carrera una carrera de obstáculos. En segundo lugar podríamos decir que tienen un problema de escena. El ayuntamiento, por las razones que sea, no ha desarrollado un modelo urbanístico que despliegue una escena para el juego. Podemos decir con justicia que nuestros jóvenes son jóvenes obscenos: huérfanos de la escena. Terrible impotencia, son cuerpos no normativos, sujetos no reconocidos políticamente en el espacio político por excelencia, la ciudad.

En términos generales el problema que se les plantea podría formularse del siguiente modo: ¿Cómo organizar la impotencia para que devenga potencia? Su respuesta se repliega sobre el cuerpo para conformar una corporalidad a partir de la relectura del Método Natural. De este extraño cruce entre un método de adiestramiento militar y unos jóvenes frustrados de Lisses surge un colectivo llamado Yamakasi que desarrolla una práctica: “l’art du déplacement”. Contrariamente a lo que se cree Yamakasi no procede del japonés, sino de lingala -una lengua congoleña- y lo podríamos traducir como “cuerpo fuerte, espíritu fuerte, persona fuerte”.

Ocho años después de este feliz encuentro el colectivo sufre una escisión. Dos de sus miembros, David Belle y Sébastien Foucan, se separan para desarrollar su propia visión de la práctica bajo la denominación de parkour -en el caso de David Belle- y Free Running -en el caso de Foucan-. En adelante la historia del arte del desplazamiento se ramificará y proliferan sus sucesivas capturas como disciplina, deporte y espectáculo. Capturas que tratan de forzar a esta práctica a un compromiso utilitario y mercantilista. Sin embargo, lo que aquí nos interesa es su dimensión como práctica y, de lo que trataremos de hablar a continuación es literalmente del parkour.

Un pensamiento del movimiento

Cuatro notas sobre la práctica…

1. Cultivar el movimiento

En nuestro planteamiento la comprensión del parkour no se reduce a una comprensión disciplinar cuya operación fundamental es la de conformar gestos, sino que se hunde literalmente en el movimiento. Un gesto es una determinada configuración que se puede reproducir de manera idéntica en cada situación. Un movimiento, en cambio, nos sirve para hacer frente a la pluralidad de configuraciones y obstáculos que encontramos en el mundo. Esto implica que, pese a que la práctica del parkour requiere una técnica, esta debe orientarse a proporcionar recursos que permitan hacer frente a las singularidades que presenta toda superficie.

2. Errancia

El cuerpo del traceur es un cuerpo errante: se desplaza sin adscribirse a un territorio o escena. La figura del trazador deviene así una figura de la desterritorialización que nos invita a explorar las potencias de un cuerpo errante, un cuerpo que encuentra su dirección en la confrontación con las consistencias del espacio y, desde ese diálogo con la materia, nos invita a cuestionar radicalmente nuestra actual representación del espacio -esto es, nuestra idea actual del espacio-. Una idea instituida sobre la mirada como órgano metafísico del saber que reduce el mundo a la representación y nuestra experiencia (de cualquier orden: estética, política, social) a la experiencia del espectador; y una idea instituida sobre la forma como órgano metafísico del poder que reduce el mundo a escenarios y nuestra condición a la figuración. No se trata tanto de negar las potencias de la mirada, como de abrirnos a las potencias que de tanto mirar hemos dejamos de ver. Y es que nuestra actual idea del espacio está radicalmente determinada por la relación mirada-poder-saber. De hecho toda nuestra epistemología es una epistemología de la mirada como construcción política del binomio poder-saber. La potencia del parkour radica justamente en que desplaza estas relaciones: de un cuerpo especular-contemplativo [el transeúnte] a un cuerpo táctico [el trazador], de la forma [los gestos y la escena]  al trazo [el movimiento y los espacios sin atribución].

3. No intencionalidad

Si nos aproximamos desde la fenomenología a la figura del trazador lo primero que tendríamos que preguntarnos es qué relación tiene el sujeto con el movimiento, el trazador con el trazo. Ante la imposibilidad ontológica de determinar una relación causal deberíamos inferir que trazo y trazador son el resultado de una misma manifestación no intencional. Esto implica un cuestionamiento y un cambio radical del cogito cartesiano y, por extensión, de la comprensión del movimiento y el espacio heredada de la modernidad. Tal como señala Michel Henry en Filosofía y fenomenología del cuerpo:  “Nuestro cuerpo sólo puede conocer el mundo porque es un cuerpo subjetivo, un cuerpo trascendental, y recíprocamente, este mundo del cuerpo es un mundo que es originalmente conocido por el cuerpo, es decir, sólo es conocido por nuestro movimiento”[1].

La práctica del parkour no tiene una pretensión determinada, es haciendose. En su falta original de cualquier pretensión radica su potencia. No en vano la idea de libertad-misma se basa en la falta de intención original estética, política o social. Como señala David Belle “el traceur no tiene territorio, el mundo es su patio de recreo”. Libre de cualquier adscripción al territorio el traceur vive agotando todas las posibilidades de un lugar sin tomar posesión del espacio. En este sentido, el traceur es un trazo sobre esta tierra que revela lo que esta tierra es. Errando no describe un territorio, deja una huella sin rastro. Si algo persiste no es UNA forma, sólo la memoria de que otra forma es posible. Como (in)define Hugues Bazin los trazadores son “abridores topográficos” que en su condición de extranjeros -cuerpos obscenos-, en su lengua extranjera nos descubren los límites de la nuestra.

4. Ser y durar

La premisa fundamental de la práctica del parkour es ser y durar. No por casualidad esta es también la premisa que el gran proyecto de la modernidad ha reservado a la arquitectura: ser y durar. Dos dimensiones que sintetizan perfectamente la voluntad de perpetuidad del poder en todas sus manifestaciones. Llegados a este punto lo interesante es preguntarse qué es aquello que perpetua el parkour. Si convenimos que el pakour es fundamentalmente un movimiento sin intención, lo que perpetua el parkour es justamente el movimiento. Desde aquí podemos afirmar que el parkour es un pensamiento del movimiento, un pensamiento que encuentra en su fragilidad la fuerza para desafiar a todo el proyecto de la modernidad. Si nos preguntamos, por ejemplo, qué categorías ha dejado de ser un trazador para ser lo que es -un trazo- tendríamos que convenir que un trazador ha dejado de ser simultánea o sucesivamente 1) espectador 2) ciudadano 3) humano, 4) doble-de-si, etc. Esta deserción de las categorías habituales que nos articulan en el espacio público convierten al trazador en un ovni en circulación. No es que sea un cuerpo extraterrestre, muy al contrario, es el mas terrestre de todos los cuerpos conocidos… los extraterrestres somos nosotros, nuestros cuerpos especulares y contemplativos suspendidos sobre la mirada. Nosotros, los espectadores, que miramos y nos olvidamos de aquello que mira a través de nosotros.

Horizontes de resistencia

“Pensar es siempre pensar contra…”

Contra la ciudad… los espacios sin atribución

Como decíamos, la filosofía parkour, es ante todo una forma de vivir en el espacio que desafía toda nuestra actual idea del espacio. Una idea limitante y fragmentada que, en el mejor de los casos, instituye escenas cuando no escenarios. Pero ¿qué es una escena y qué operaciones realiza? Una escena es un dimensión espacio-temporal definida por una función. Por ejemplo hablamos de la escena política, la escena económica, la escena del arte, etc. Esta función actúa como poder cerrando el juego de los posibles sobre una única dimensión de la realidad y, a la vez, rebaja el movimiento a la categoría de gesto. Lo que se juega en las escenas son gestos -así hablamos de un gesto político, un gesto económico, un gesto del arte- dentro de un repertorio limitado. Lo que está fuera de este pensamiento es justamente el movimiento tal como lo entendemos aquí.

El parkour, como manifestación de este nuevo pensamiento del movimiento, revela la ciudad como un inmenso parque tecnocrático en el que todos los espacios han sido reducidos a funciones y, por medio de la una planificación, se ha degradado el movimiento a una movilidad hiperregulada e uniforme.

Desde la prespectiva del traceur, en cambio, la ciudad se convierte en un lugar sin atribución. Su errancia nos demuestra que las paredes ya no son más barreras, sino puentes. Las formas ya no nos separan, se encuentran, se dan significado y se continúan en un mundo común.

Contra la forma… el trazo

Conformar: Procede del latín conformare y significa dar forma. Sus componenetes lexicos son con (convergencia, reunión) y forma (figura, imagen), más el sufijo -ar(usado para formar verbos).

La práctica del parkour no está orientada ni a la belleza ni a la conformidad con un modelo determinado. A un trazador le basta con perpetuar el trazo. Para ello solo necesita de una serie de técnicas que le permitan continuarse sobre la materia que atraviesa. No hace para la mirada -exhibición- ni para si -virtuosismo-, es un gerundio sostenido en movimiento. Si hay belleza, arte o forma en el parkour no se decreta, emana del propio movimiento. Su cuerpo, de hecho, es un movimiento que escapa a la mirada, una línea en fuga que denuncia todas las insuficiencias de la mirada: marcos, escenas, límites, bordes…

Si observamos nuestras ciudades salta a la vista que no están hechas para el movimiento, sino para la mirada ( y no cualquier mirada, una mirada entendida desde el poder). Todo en la ciudad se decreta a la mirada y a su capacidad de inferir, disociar, componer y descomponer formas a priori. Pero no hay forma sin trazo y esto es justamente lo que nos recuerda el trazador. Si lo continuamos en su lógica de la continuidad -el movimiento- podemos leer el espacio de una forma nueva que nos permite hacer una crítica radical a la hegemonía de la forma que, a su vez, se destila de la hegemonía integradora de la mirada. Esa mirada que instituye escenarios y ha hecho de este mundo su solo imperio. Por eso la labor más apremiante de nuestro tiempo es cuestionar las luces que iluminan esa mirada, las formas que naturaliza, los escenarios que instituye y los posibles que no nos deja vivir.